Día de Nochebuena. Son algo más de las 6,30h, pensaba hacer los roscos de navidad pero estoy un poco cansada para llevarme tanto rato de pie. Igual los hago mañana, no puedo abandonar la tradición. ¿Será verdad que la Navidad es cosa de niños? Para mí no lo es, adoro la navidad y no soy precisamente una niña. Para mí la navidad es una sensación de júbilo que sube desde el pecho a la garganta. Es una expectación, una espera de algo maravilloso, siempre por ocurrir. Tambien me gusta el invierno, no sé porqué, igualmente es una sensación. Seguramente el invierno y la navidad son la misma cosa en mi subconsciente. Recuerdo esas películas antiguas americanas: nieve, familias felices sentadas a la mesa, padres, hijos, abuelos, tíos, primos.... La mesa engalanada, buenos manjares tradicionales, velas... Todos con sus mejores galas y felices de vivir ese momento.
Me gustan las tradiciones familiares, en realidad me gusta la familia. Cuando era jóven quería casarme, tener doce hijos, una gran casa en el campo con huerta, árboles frutales, gallinas picoteando aquí y allá.... y quería irme a vivir a Australia jajaja. Creo que nací en la época equivocada. Fui hija única y cuando tenía ocho años nos marchamos del núcleo familiar de mi madre mis padres y yo. Tengo escasos recuerdos familiares y, sin embargo, infinidad de sueños familiares.... que nunca se cumplieron. Lo extraño quizá es que todos mis sueños, infantiles o juveniles, permanecen intactos dentro de mí. Sigo adorando la navidad, la nieve (que nunca he visto), el invierno, la familia numerosa y las tradiciones. Los años han pasado por mí dejándolos intactos y ésto no sé si será bueno o malo.
Hoy vivo la navidad como siempre, dentro de mi corazón. Siento expectación y alegría aunque nunca llegue esa navidad soñada y hoy comeré mi pizza favorita sola en mi sofá. Bueno, sola no. Tengo a mis tres perras que me hacen sentir necesaria y me quieren incondicionalmente. Y me siento feliz haciendo lo que me da la gana: nada de familia obligatoria, ni comida obligatoria, ni regalos obligatorios.... nada por obligación. Gracias a Dios no dependo de nadie y, a esta edad, soy libre (dentro de lo que cabe. Recuerdo que, cuando era mucho más jóven y aún tenía marido, soñaba con que llegara el día en que, "en sentido metafórico", pudiera quitarme la faja.
Bueno, voy a ver si llueve. Nos vemos.
jueves, 24 de diciembre de 2009
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