miércoles, 23 de diciembre de 2009

giuli

Amiga GIULI aquí tienes tu espacio

2 comentarios:

  1. Reina: gracias, mil gracias por tu espacio; más que nada o, sobre todo, por haber pensado en cada una de nosotras destinando un sitio para explayarnos. Te he dejado un comentario al tuyo de la Navidad. No imaginé que el blog pudiese ser tan emotivo. Me ha gustado en verdad. Ya te iré colocando material, tú me dirás si puede ser un cuento breve, un poema (que no es mi fuerte) o fotos cronológicas que hacen a nuestra historia de vida.
    Por cierto! ¡qué guapa eres! y joven también... que no decaiga la Reina así la tendremos por siempre con toda su vitalidad. Besos.

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  2. EL CIELO ILUMINADO- Corría Enero del 83, estaba junto a mi marido en el apartamento vacío asomada al balcón cuando comencé a escuchar estruendos y me alarmé. Le digo entonces a mi esposo "¡qué son esas explosiones, qué podrá ser!" Nada -responde él- son sólo fuegos artificiales...-¡Uy! ¡Qué lindo... ¿dónde, dónde? -mientras sacaba parte de mi cuerpo por la baranda del balcón. Su única respuesta fue: "son caros" Me sentí muy mal, avergonzada, pero de algo estaba segura, yo no había preguntado precios, sólo me limité a dejar fluir mi asombro en la búsqueda de algo que sabía maravilloso y jamás llegué a ver. Sólo recuerdo que agaché mi cabeza hasta que el mentón tocó mi pecho y no volví a emitir palabra en el resto de la noche. A la mañana siguiente seguía sin poder mirarle a los ojos, cargando la sensación de impotencia ante su equívoco. Durante años miré al cielo con la esperanza de hallarlos, no se estilaba su uso en la ciudad donde ahora vivía, pero mis ojos buscaban en silencio por los cielos nocturnos la magia multicolor. Cierta vez le hago esta confesión a una gran amiga. De inmediato me propuso salir la siguiente noche y, como sabía que ella estaba deprimida, le acepté con gusto. Así entonces nos encontramos tal lo planeado y comenzó nuestro peregrinaje por toda la ciudad; ella quería ir al cine pero, en todas las salas se exhibían filmes agresivos y alguna que otra de amor; nada interesante para dos mujeres solas. Vencidas por la realidad decidimos caminar hasta que, ella decide ir al Shopping, sitio que yo no conocía ni me interesaba conocer. Tal fue su insistencia que acepté y allí fuimos. A poco de andar piso tras piso, me pide que la espere sólo unos minutos... al regresar estaba llorando. -¿qué sucede? -Nada. Nada y todo... -Pero, ¿qué ha pasado? ah... te cruzaste con tu ex...-No, nada de eso. Es que hoy, es el aniversario del shopping y lo festejarían con fuegos artificiales, quería sorprenderte pero los han suspendido por los fuertes vientos. Ambas comenzamos a llorar. Pasaron varios años; mis hijos conocían la historia y tampoco habían hecho comentario alguno jamás, se propusieron darme la sorpresa, justo el día en que cumpliría mis 40 años de vida. Hicieron una gran fiesta, invitando a cuanta persona consideraban era de mi amistad y llenaron la casa de grandes desconocidos para mí. Al momento del brindis, me llevaron al patio para "la" sorpresa, obviamente la intención fue brindarme fuegos artificiales pero sólo consiguieron dos cañitas voladoras que no pudieron encender pues estaban vencidas. No sentí desilusión por mí, era por ellos, porque lo habían intentado inútilmente. Pasan otros años y mi hija mayor me lleva donde un amigo de la universidad, todo era cuestión de aceptar la gentileza de este joven que, alguna vez creímos sería parte de nuestra familia. Llegamos a su casa, sus padres sumamente encantadores, gente muy simple y llena de amor. A medianoche me hacen salir al parque pues “sería un sitio de privilegio para pasar la noche” Llega su hijo y, luego de hablar con su familia se dirige hacia mí para decirme que, me habían llevado hasta allí sólo para presenciar los fuegos artificiales que enmarcaban la inauguración del Festival de Folclore pero, se habían suspendido por las lluvias intermitentes; todos llorábamos, disfrazando la tristeza con muecas entremezcladas de sonrisas nerviosas. Y así pasaron tres décadas Pero la vida me sonrió, hace cerca de un año, con un nudo atorado en la garganta tras despedir a mi hijo menor, siento fuertes estruendos en el aire... detengo el auto con total resolución a la vera del río, soporto los bocinazos de los otros conductores que luego me imitarían y veo el cielo totalmente iluminado con los hermosos destellos multicolores; grandes esferas de sueños que explotaban ante mis ojos de niña... y pude llorar al fin -como lo estoy haciendo ahora al narrarlo para ustedes- Quedé mirando al cielo aún cuando todo había terminado, sonreí feliz y noté que no era la única persona que seguía observando la nada.

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